"Siga Cappa, siga"
Miércoles, 13 de Abril de 2011 15:53

Por Martín Luengo


No hace mucho recorrí Parque Patricios. La descripción seguro pase a un segundo plano; barrio popular, trabajadores, gente que se asoma por sus ventanas y echa un vistazo a su hábitat. Pero en los barrios las paredes también hablan. Ahí en las aledañas a la cancha de Huracán había un grafiti que recordaba al globo campeón del ’73 con jugadores como Houseman, Brindisi y Basile, entre otros. Sobre la misma superficie, abajo en un rincón, tímidamente pintada, como colada en la foto rezaba una oración: Gracias Cappa.

No es para menos, el conjunto de la quema volvió a coquetearse con un título en el clausura en 2009, después de 36 años. El partido ya es historia. Pero en el banco de suplentes estaba sentado Ángel Cappa. Desde aquellos días es blanco de todo el mundo deportivo. Desde jugadores, hasta periodistas y allegados. No hay debate futbolero que no se desborde en él. Seguramente marque un antes y un después que hace tiempo se había perdido en el fútbol. No siempre se hablaba del tiki-tiki, en los tiempos de cólera del fútbol.

En esta vorágine que contiene el significado de su nombre muchas cosas entran en un altercado. Es filósofo y pedagogo, militó en el peronismo de base, cuando tiene que hablar lo hace, cuando tiene que decir algo lo dice, tiene que insultar insulta, tiene que callarse no se calla. En tiempos políticos menos: “Me faltan elementos de juicio para calificar más precisamente al Gobierno, pero si sus enemigos son Wall Street, los barrios ricos de Buenos Aires que festejaron la muerte de Néstor Kirchner, los dueños del campo, bueno, entonces el gobierno me genera simpatía”, sostuvo a Télam.

Durante el proceso salvó su pellejo por ser un jugador reconocido de Olimpo de Bahía Blanca. “Siga Cappa, siga”, le dijo un oficial que hacía controles “antisubersivos” en la calle. Fue ahí donde tomó la decisión de marcharse del país.

Una vez exiliado en España, supo de un partido que la selección argentina iba a disputar frente a Holanda en Suiza en 1979. Junto con amigos se las ingeniaron para colocar en la tribuna de enfrente de donde se televisaba una bandera con letras enormes: “Videla Asesino”. Tuvo gran repercusión en el exterior claro, acá los cipayos deportivos todavía levantaban las banderas del mundial que no fue de 1978.

Hoy Cappa sigue dando batalla en el conjunto del lobo platense. Es cierto, la tiene complicada pero no baja los brazos. Ya está acostumbrado a librar batallas. Es un tipo de militancia, luchas y exilio. Es directo, si se tiene que hundir con el barco se hunde. Pero los pensamientos y las expresiones no las negocia.


 
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