Luna de Boedo: San Lorenzo campeón
Viernes, 15 de Agosto de 2014 08:35

--Por Federico Maggiori

tw: @fedemaggiori


El 7 de mayo de 1916, San Lorenzo de Almagro vencía a Estudiantes de La Plata por 2 a 1. En ese entonces el fútbol era amateur y si bien era una fiesta popular, lejos estaba del circo televisivo que significa este deporte hoy en día, tampoco existían los grupos empresarios, ni siquiera la radio y mucho menos la televisión.

 

Fue en el barrio porteño de Boedo, donde el Ciclón jugo de local ininterrumpidamente por 63 años. El 2 de diciembre hacía calor en Buenos Aires, ese día se midió San Lorenzo con Boca y empataron 0 a 0. Los cara sucias no lo sabían pero ese era el último partido en su barrio de toda la vida. En ese momento también se viviría lo peor de su historia, haciendo de local en las canchas de Huracán, Atlanta y Vélez.

El dolor siempre tiene fondo, y San Lorenzo supo de ello durante 1981 y 1882, ya que jugaría en la B. Toda gran tristeza, es previa a una gran alegría. El ascenso y la continuidad en primera se hicieron efectivos. En 1993, Carlos Netto, marcó el primer gol en la historia del "Nuevo Gasometro", frente a Belgrano de Córdoba. El partido terminaría 1 a 0.

El fútbol es tan injusto que resignó durante 54 años al Ciclón una alegría americana. Boca, Estudiantes, Independiente, Racing, River y Vélez su ufanaban de la tristeza azulgrana. Este año parecía todo encaminarse, un técnico copero y hasta a la persona más cercana a Dios, en el plano burocrático, de su lado.

El andar de los gauchos de Boedo fue difícil, empezaron perdiendo tres a cero con el Botafogo en un Maracaná en construcción. Las críticas afloraban en propios y ajenos, y es que el Ciclón había cambiado su genética futbolística, justo esa que le había permitido el campeonato anterior. En lugar de la vorágine ofensiva aparecía un equipo más sólido en el plano defensivo y con la lateralización de la pelota como herramienta de ataque.

Para colmo de males, el mundial también complicó a San Lorenzo. Vio partir a sus dos jugadores más desequilibrantes. Ángel Correa se fue a Madrid, y la segunda final "Nacho" Piattii la observó desde Toronto. La suerte el fue esquiva en el primer chico, ya que cuando el equipo azulgrana tenía todo para llevarse el 1 por 0, un error le regaló el empate al Nacional.

De la noche de miércoles se escribirán miles de relatos. Se dirá que quien definió de penal era un infalible en la materia. Que hacía frío, y otros dirán que no. Algunos dirán que San Lorenzo empezó nervoso y terminó con autoridad. Pero estoy seguro que todos recordarán la luna de Boedo, esa que estuvo en realidad en el Bajo Flores, pero que en que corazón cara sucia, estará en la casa de siempre, esa que no se cambia nunca, ya que la localía siempre se juega en el corazón. San Lorenzo hoy mira a todos desde arriba, casi tan alto como la luna, redonda, hermosa y perfecta como la Copa Libertadores.

 
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