Marchando bajo la lluvia
Jueves, 20 de Octubre de 2016 02:24

..Por Federico Maggiori

TW: @Fedemaggiori

No es novedad, se celebró una de las marchas más multitudinarias de la Argentina de los últimos tiempos. En distintos puntos del país hubo concentraciones de mujeres bajo la consigna #NiUnaMenos.

 

La lluvia acompaño toda la jornada. En La Plata pocas veces se observó una cantidad de gente tal. Había por lo menos unas veinte cuadras de mujeres marchando. La lluvia insisto, sirvió como metáfora. Todavía no puedo definir cuál. Si la lluvia fueron lágrimas de tristeza por las más de 3700 violaciones que hubo en todo el 2015, sólo por poner un ejemplo. Si es por la impotencia que causa parte de la corporación policial y judicial. O si tal vez fue un baño para toda la sociedad, un barajar y dar de nuevo.

La temática de ni una menos se impuso mediáticamente en los últimos años. Es decir, desde los medios, tomamos/tomaron la necesidad de mostrar esta situación. El mostrar significar poder ver, y esto que parece redundante no lo es. Porqué ver significa identificarse, es decir los medios de comunicación generan procesos de identificación, y cuando alguien que vive en la violencia cotidiana toma noción de que eso no está bien, se genera una transformación.

Es por eso que en parte se han incrementado los números, no es que antes no pasaba sino que antes no se denunciaba y no había datos estadísticos.

La participación masiva transformó un hecho social, ya que se lo quería mostrar desde algunos sectores desde ese lugar, en algo netamente político. En La Plata, quien escribe, no observó ni una bandera perteneciente a la alianza cambiemos. Sí las había de todas las facciones del peronismo y la izquierda, pero de quienes gobiernan no había representación en la calle. Estar en la calle es estar en el territorio, y para decirlo en criollo, es mostrar que importa, es decir demostrarla importancia de lo que estaba aconteciendo. Sino las declaraciones se transforman en viento, son hojarasca.

Es necesario aclarar algo más: una mujer golpeada o que vive bajo la presión de la violencia psicológica es un ser que no es libre. Vive en el miedo, vive bajo el terror. Los hombres, como el Estado, pueden ejercer su poder coercitivo con superioridad por lo tanto un varón que amedrenta es igual que un Estado represivo, tiene todas las de ganar.

La participación multitudinaria es también una toma de conciencia, que llegó para quedarse. La transformación de este hecho en algo político puede ser el primer paso para sanear las instituciones, y generar de una vez por todas un real funcionamiento del sistema para lograr la prevención.
Antes que quererlas libres o bonitas, es necesario quererlas vivas y esa deuda no escapa a nadie.

 
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