La impune mano dura
Viernes, 07 de Octubre de 2016 17:52

--Por Bruno Barresi

Vos le pegas al guacho que la sociedad y el Estado desprendieron de la teta de su madre a los tirones. Vos boqueas al pibito que patea cascotes y levanta polvaredas de tierra detrás de una pelota, que tira del carro pesado y oxidado de los benditos y eternos días para rescatar un pedazo de pan para él y su familia y ayudar a escribir los renglones de los cuadernos húmedos y amarillentos que llevan sus hermanos más chicos al jardín y la escuela.

Vos alzas el puño, el machete y la punta de tu arma para apuntarles a los pibes -delgados, tez morena, pelo corto rapado a los costados, ropa deportiva y llantas bien piolas- desde el escalón sucio y corrupto de un Estado que los desteta como a los terneros guachos, que los empuja y azota hacia el medio de un monte seco y áspero si entran en esos parámetros físicos-estéticos, construcciones históricas de los estereotipos clasistas para identificar a las peligrosas fieras y lanzarse al acecho en su cacería.

Y ahí, cuando los tenés en el centro de la mirilla de tu caño empuñado con la mano manchada de mierda, poder e impunidad, sacudís tu bronca justiciera contra los Iván y Ezequiel, contra sus pasados no deseados ni elegidos; les vomitas piedras, pergaminos y rosarios para que Dios y la Virgencita los acompañen porque los espacios de abrazos, valores y amor no son correspondidos para ellos en los legajos y archivos del Estado.

 
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