Si se puede
Cultura

Crédito foto: Leonel AranceCrédito foto: Leonel ArancePor Juan Francisco Altamiranda

En el marco de la XVIII edición del Congreso REDCOM, un conversatorio a cargo de intelectuales de la UNLP se propuso disolver los límites que separan la ficción de lo académico

 

El encuentro ya arranca con tintes de rareza: mientras la audiencia se agolpa delante de las puertas del Aula 25, en el segundo piso del edificio Néstor Kirchner de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, aparecen dos tipos con una amoladora eléctrica y proceden a cortar la cerradura de las puertas en el aula de enfrente. El barullo se impone sobre el rumor habitual del ir y venir de los estudiantes, el violento chisporroteo sorprende y espanta a los más desprevenidos, las miradas de aprensión se multiplican, un policía de la bonaerense irrumpe en el escenario para preguntar... "dónde queda el buffet".

Por ahí también andan Marina Arias y Ulises Cremonte, docentes de la casa, artífices detrás del Laboratorio de Ideas y Textos Inteligentes Narrativos (LITIN) y militantes a ultranza de esta forma de concebir la escritura. El autor Nelson Mallach, escritor de la novela "Inhumación", completa la trifecta en favor de la hibridación narrativa.

¡Clank! El picaporte cae al piso, el bonaerense reaparece sorbeteando un café, uno de los tipos sostiene la pala y el otro empuja con la escoba. En eso llega Franco Dall´Oste, responsable de coordinar la charla en el aula 25, apenas con unos minutos de retraso, para dar inicio al conversatorio que entiende la división entre la literatura de ficción y la académica como un desafío a superar.

Preparen, apunten, fuego

La audiencia se sitúa de espaldas a los ventanales que dan a las vías donde cada cuarenta y cinco minutos pasa el tren universitario, formando una medialuna plena de expectación que se cierra en torno a la mesa de debate. Los mates pasan de mano en mano, el tufo a sanguche de salame y queso se pasea de una nariz a otra, y los celulares, algunos empuñados con disimulo, otros haciendo las veces de grabador, asoman en las manos de todos.

El primero en hacer uso de la palabra es el licenciado Dall´Oste, que abre fuego con la lectura de "Toda edición es política", un manifiesto que aniquila toda ilusión de pretendida asepsia interpretativa: "en la ficción rastreamos sentidos que no están presentes en otros géneros". La cuestión de la edición sirve para dar pie a la voz de Mallach, a quien le toca fabricar un puente que permita introducir lo ficcional en la academia y su acción inversa.

–Soy lo que soy, escribo como escribo, gracias a la universidad –dice Mallach, como asentando el primer mojón de esta combinación en su mapeo personal.
El autor de "Inhumación" también se permite la crítica hacia el texto institucionalizado, sostiene que "no hay pasión en lo que se dice, es un cassette". Después comenta el enfoque que le dio a su novela, que "apela a la ficción pura, a la reconstrucción de la historia desde la ficción", conjugando elementos de "novela policial, sentimental y epistolar".

Marina Arias se ocupa de revalorizar el proceso colectivo y colaborativo que hay en la producción de cada libro que se ha lanzado desde el LITIN, y luego arremete contra la mirada burguesa de "la literatura como algo metafísico que está más allá de la realidad, de la cultura" y se pone categórica a la hora de reconocerle el aporte que hace la academia: "Espacios y tiempo para desarrollar temáticas que no tienen salida en el mercado".

De bichos y espadas

A la mitad de la exposición de Ulises Cremonte llega Facundo Ábalo de la Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (EDULP), que luego de una disculpa expeditiva, toma asiento y se dispone a escuchar lo más sustantivo de la argumentación de su colega. Llegado este punto ya no quedan pupitres disponibles y un puñado de estudiantes se amontona junto a la puerta y en el suelo.

Para Cremonte, quien se reconoce como un autentico "bicho universitario", es de suma importancia romper estructuras, dice que "las universidades son una gran ficción shakesperiana, bien de traición, de infidelidades, de ego" con la cual uno corre peligro de mimetizarse a la hora de escribir una ficción. Pero aún queda esperanza: "la escritura es la espada de He-man, genera problemas y genera la solución, puede prevenir a las nuevas generaciones para que no sean devorados por la institución".

Al momento de especificar el trabajo que viene realizando junto a Aria y otros en el LITIN, lo resume de manera contundente, diciendo que espera que los que se sumen al laboratorio "descubran que son escritores o decidan no serlo".

El cierre corre por cuenta de Ábalo, que ve en la ficción y lo académico "dos territorios donde yo me he movido con mucha culpa", por la obligación familiar y la necesidad personal. Él también reafirma la apuesta a los modos de producción colectiva, enfoque que rompe con el esquema industrializado y despersonalizado tan propio de las grandes editoriales.

Acaso como si fueran certeros mazazos que descienden sobre un inamovible y caduco muro divisorio entre la ficción y lo académico, las voces de estos intelectuales contribuyen a agrietar las limitaciones que se han internalizado en la institución y que eventualmente serán barridas por el torrente creativo de nuevas generaciones de estudiantes con ganas de contar el mundo desde una mirada amplia y abarcadora, que contemple y entrecruce a estas dos vertientes.

***

La Décimo Octava edición del congreso de la REDCOM se llevó a cabo de manera bilateral entre las facultades de Periodismo y Comunicación Social de La Plata y la de Ciencias Sociales de la UBA, durante los días 6, 7, 8 y 9 de Septiembre de 2016. Los ejes temáticos que atravesaron el grueso de las actividades fueron la comunicación, los derechos y la cuestión del poder en América Latina.

 
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