"Chau, querida!": el golpe contra la democracia en Brasil
Viernes, 20 de Mayo de 2016 02:41


--Por Jamylle Mol*

TW: @jamylle_mol

"Chau, querida!". Fue así, exponiendo esas palabras en pancartas verde-amarillas y con una repugnante ironía, que los parlamentares brasileños manifestaron la decisión de interrumpir el gobierno de Dilma Rousseff (PT), electa presidenta con más de 54 millones de votos en 2014. Al optar por la destitución de Dilma, diputados y senadores oficializaron el golpe jurídico-parlamentario en el país y entraron para la historia como cómplices del atentado contra la democracia. Hoy, solo una semana de llegar al tan soñado poder, el desgobierno de Michel Temer (PMDB) ya mostró cuál es su propósito y sus acciones se asemejan cada vez más al también ilegítimo gobierno de los militares que, en 1964, instauraron la dictadura en Brasil a través de un golpe de Estado.

 

Olor a naftalina: los ministros (y ninguna ministra) de Temer

Mucho tiempo antes de la confirmación de la salida de Dilma Rousseff, el vice Michel Temer ya planeaba los nombres para su equipo ministerial. Sin embargo, aunque con tanto tiempo para elegir, el peemedebista decidió incluir nombres ya conocidos en el país.

Conocidos por acusaciones de corrupción: siete nuevos ministros son investigados por el Superior Tribunal Federal brasileño. Conocidos por declaraciones racistas y homofóbicas: lanzaron hoy una cartilla de "buenas maneras" que orientan a gays a actuar en de modo más "discreto" en el exterior. Conocidos por defender proyectos que pretenden acabar con la licencia ambiental en Brasil: el ministro Blairo Maggi (Agricultura), el "rey de la soja", planea facilitar la explotación hecha por empresas y mineras en el país, sin llevar en cuenta los daños para el ambiente y para la población.

Conocidos por defender acciones violentas de la policía como forma de control: el ministro Alexandre de Moraes (Justicia) estuvo a cargo de la policía en San Pablo durante el período más violento y es famoso por el uso de la fuerza contra movimientos sociales. Conocidos por defender la disminución del reparto de recursos para las políticas públicas sociales, como la Bolsa Familia, que sacó a millones de brasileños de la pobreza extrema. Conocidos por su oposición a una universidad accesible: el ministro Mendonça Filho (Educación) defiende el fin de las cuotas para negros en instituciones públicas.

Hombres, blancos y ricos. No hay ninguna mujer, tampoco ningún negro en el gabinete del golpista Temer.Hombres, blancos y ricos. No hay ninguna mujer, tampoco ningún negro en el gabinete del golpista Temer.No hay ninguna mujer en los ministerios de Temer (esta es la primera vez que ocurre esto, desde el gobierno del militar Ernesto Geisel, en 1979): en Brasil, más de la mitad de la población es femenina. No hay ningún negro en los ministerios de Temer: en Brasil, 54% de la población es negra. Los 23 nombres que componen el ministerio del gobierno ilegitimo actual son hombres, ricos, blancos y conocidos. Conocidos, sobre todo, por representar la vieja aristocracia brasileña que no pudo llegar a la presidencia a través del voto popular.

¿Quien se preocupa por los derechos humanos?

El presidente ilegitimo Michel Temer, aparentemente, no. Luego en sus primeros días como presidente interino de Brasil, Temer decidió poner fin al Ministerio de las Mujeres, de la Igualdad Racial y de los Derechos Humanos con la intención de "cortar gastos". Fue también por ese motivo que Temer decretó la extinción del Ministerio de la Cultura (MinC), responsable de solo el 0,38% del presupuesto total del Estado. Brasil venía avanzando lentamente en la defensa de los derechos humanos y muchas conquistas ya alcanzadas por otros países, como la Argentina, llegaron al país hace poquísimo tiempo. Fue el caso del matrimonio igualitario y de las investigaciones de los crímenes cometidos por militares en la dictadura, hasta entonces hechos novedosos para los brasileños y brasileñas.

Derechos básicos, como salud y educación, tampoco son prioridad para el gobierno Temer. El ministro de Salud, Ricardo Barros, declaró que tiene como planes modificar el Sistema Único de Salud (SUS), restringiendo su cobertura. El SUS, referencia mundial en salud pública, ofrece atención pública y gratuita a la población. Sin embargo, según el nuevo ministro, lo ideal es que las personas tengan obras sociales privadas y disminuyan, así, la responsabilidad del Estado.

Siguiendo el mismo raciocinio, el ministro de Educación, Mendonça Filho, dijo que es favorable a la cobranza de cuotas en universidades públicas de graduación y posgrados. Hoy, la educación pública en Brasil es gratuita en todos los niveles y, desde el gobierno de Lula (PT), las universidades ofrecen cuotas que aumentan el acceso a la educación universal.

Patria Grande x Bolivarianismo: ¿el fin de la unión latinoamericana?

Son pocos los gobiernos extranjeros que reconocieron oficialmente a Temer como presidente de Brasil. En América Latina, el único que lo hizo fue la Argentina. Otros países, como Uruguay, Venezuela, Bolivia y Ecuador, son declaradamente opositores al nuevo gobierno y al golpe en Brasil.

José Serra, que perdió dos elecciones presidenciales (una para Lula y otra para Dilma), es hoy responsable por las relaciones internacionales de Brasil y declaró su repudio a los gobiernos "bolivarianos". El ministro no esconde la preferencia por dialogar con países como Estados Unidos y, hasta el momento, parece ser uno de los protagonistas del fin de la unión latinoamericana iniciada hace 13 años por gobiernos como lo de Lula, Mujica, Cristina, Dilma, Chávez y Evo.

El golpe en Brasil y la victoria de Mauricio Macri en la Argentina comprueban el giro hacia la derecha que parece amenazar la América Latina y a todo el desarrollo conquistado por estos países en los últimos años.

***

La democracia en Brasil, como en otros países latinoamericanos, aún es joven. Con poco más de 31 años, fue conquistada a través de la lucha intensa de movimientos sociales, trabajadores, artistas, periodistas independientes... Los jóvenes (como yo), que nacimos después de la dictadura y vivimos la llegada de un metalúrgico como Lula al poder, no pensábamos que iba a ser necesario luchar por nuestra democracia otra vez. Sin embargo, la insatisfacción de la derecha brasileña – incapaz de conquistar el cargo presidencial de forma legal – sigue siendo una amenaza a la Constitución y a los derechos conquistados por el pueblo brasileño. Aliados a los medios hegemónicos del país y a la elite brasileña que no soporta la presencia popular en los aeropuertos, políticos como Michel Temer, Eduardo Cunha y Aécio Neves insisten en oponerse a los avances populares, a las mujeres, las comunidades indígenas, los gays, los negros, se proponen hacer lo que quieren, libres de cualquier investigación.


* Jamylle Mol es brasileña, periodista independiente y especialista en Comunicación y Derechos Humanos

 
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