| España: El Movimiento 15-M vuelve a escena |
| Martes, 22 de Mayo de 2012 12:44 |
|
Las causas que le dieron origen aún persisten en la península ibérica. Hay continuidad en los reclamos por los destinos del país al servicio de la banca, y los ajustes como salida. El Estado de bienestar parece una reliquia del pasado y los movimientos convocan a ampliar las movilizaciones. Los indignados españoles retomaron las calles en todo el país para conmemorar el aniversario del 15M. Recordaron que su "indignación" sigue intacta y que todavía tienen más motivos ahora para la protesta. En la ciudad capital Madrid, los miembros del movimiento tomaron la céntrica Puerta del Sol, la "zona cero" de las protestas el año pasado como ellos la denominan, y lugar donde confluyeron hoy las cuatro grandes marchas de manifestantes procedentes de distintas zonas de la ciudad. Los actos transcurrieron simultáneamente en no menos de ochenta ciudades españolas, marcados por los cánticos de los "indignados" que corearon lemas ya conocidos como "lo llaman democracia y no lo es", "el pueblo, unido, jamás será vencido" o "pueblo, despierta, se acabó la siesta". Además portaron carteles con las frases "banquero ayudado, ladrón indemnizado", "no a la estafa de Bankia" o "A nosotros ¿quién nos rescata?". Sin embargo, es necesario analizar más allá de lo vistoso que logró ser el movimiento 15-M, que aún persiste en su automarginación de cualquier ideología, aunque sí realmente logró peso político en el reino de la realidad española. Más allá del derrotero que sufrió el pueblo español desde el triunfo del presidente Mariano Rajoy, entre recortes en salud y educación y una reforma laboral que lesiona el trabajo digno, parece ser que solo el accionar sindical pudo y puede -aunque sea en menor medida- hacerle frente al avance conservador. Con más de cinco millones y medio de desempleados y el 52 por ciento de los jóvenes en paro, existen más razones para protestar que hace un año atrás, por lo tanto no existen razones para que el movimiento no persista, incluso hay condiciones objetivas para que aumente su número de simpatizantes. Pero sería necesario empezar a rastrear las debilidades o limitaciones, y también los avances que puede contener en su interior, ya que hasta el momento parecería una fotografía de lo ocurrido hace un año, al menos en lo expuesto por la cobertura mediática. En las cuatro jornadas, los indignados realizaron asambleas sobre ejes temáticos fundamentales: Ni un euro más para rescatar a los bancos; por una educación y sanidad públicas, gratuita y de calidad; reparto justo del trabajo, y retirada de la reforma laboral. Las discusiones versaron, además, sobre el derecho a una vivienda digna y la lucha contra los desahucios; una renta básica universal para todas las personas y la defensa de los derechos y libertades ciudadanas. Aquí está un primer punto de avance real. Ya no solo los une la indignación, sino que además comienzan el armado de una agenda en común en la cual se discuten ejes políticos para realizar un diagnóstico de la coyuntura española, y luego planificar un accionar concreto mejor pensado para transformar el entorno. Salir de la mera indignación es un paso fundamental, pues supone la superación del consignismo hacia un momento superador en el cual comienza a homogeneizarse también un proyecto político alternativo a construir desde el movimiento 15-M. Las organizaciones sociales, cualquiera fuera su origen y finalidad específica, siempre se proyectan, de un modo u otro, al campo político, por ser éste en su integralidad el que define las decisiones fundamentales de la comunidad. En este aspecto, no hay ninguna organización, de ningún tipo y más allá de aquello que declaren, que sea "apolítica" o esté al margen de las ideologías. Sin embargo. Esta proyección al poder público, aunque algunos la subestimen o sobrestimen, nunca es eficaz en un ciclo muy acelerado, porque necesita tiempo, en lo interno como "preparación" y hacia fuera como "asimilación", para completar su ciclo de madurez. Se comprende así la necesidad de diferenciar politización y cultura política: la segunda implica una lógica política distinta y superior. Una alternativa válida que, sin desconocer la multiplicidad de opiniones en un clima de libertad, impulsa un movimiento amplio con una doctrina operativa y no meramente discursiva o abstracta como lo hace el progresismo europeo de, por ejemplo, el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Es comprensible que, tal vez, la mayoría de los miembros del 15-M no provengan de la actividad militante y carezcan de la cultura política que necesitan para prepararse y madurar como fuerza política con proyecto propio. Por eso la formación de cuadros políticos será un paso fundamental para lograr los objetivos que se propongan en articulación con otras fuerzas del campo popular con vasto recorrido y experiencia de lucha, como es el caso del sindicalismo español. Al cierre de los festejos, los indignados convocaron a los ciudadanos a continuar las movilizaciones contra un sistema que, según denunciaron, antepone intereses económicos y de control social a los derechos fundamentales de las personas. Un cántico particular se coreó durante estos días desde el movimiento, cuya presencia es otra vez un fenómeno inédito que se extiende por el mundo entero: "Esto no es crisis, se llama capitalismo". |






