"Chico, repique y piano" la historia del candombe afrouruguayo
Cultura

--Por Nadia Quantran

 "Me quiero referir a mis negros uruguayos en Argentina. Mi raza llevó como artículo de lujo, el candombe. A pesar del tiempo, se siguen juntando y haciendo gozar a un pueblo. ¡Viva el candombe y mis negros amados!"

Prólogo de Rubén Rada

El día miércoles 9 de diciembre en la casa del Bicentenario en Capital Federal y el viernes 11 en la Ciudad de La Plata -organizado por la Cátedra Libre de Estudios Afroargentinos y Afroamericanos de la UNLP-, en el Liceo Víctor Mercante a las 18hs se presenta el libro del afrouruguayo Hugo "hueso" Ferreira. El relato cuenta sobre el origen y las vicisitudes del candombe afrouruguayo desde su vivencia personal llegando a Buenos Aires como resultado de un exilio por la dictadura que también sufría el país vecino.

 

El origen, una expresión histórica y social

Es innegable cómo en la actualidad diversas prácticas y expresiones socioculturales de grupos subalternos, históricamente considerados "otredad", han sucumbido y sido resignificadas por el mercado y las industrias culturales; al punto de perder toda su aura ysu significaciónoriginal, hasta aquella raíz quequizás fue la que motorizó su existencia.

En este caso, la creciente popularidad que han cobrado las prácticas afro en todas sus dimensiones (danza, ritmos, música, entre otras), se vuelve un arma de doble filo cuando nuevamente invisibiliza la presencia de la diáspora desde la masificación vacía de contenidos y solo desde la superficialidad y la inmediatez. En este caso desdelas progresistas y alternativas escuelas "formativas" de danzas, ritmos y candombes afroamericanos, muchas veces en la vorágine de "romper estructuras", no se visualiza ni profundiza sobre las prácticas originales, y la resignificaciónque se lleva a cabo, termina siendo más funcional a la globalización que a los matices particulares de la cosmovisión de dichos grupos.

El candombe para Hueso Ferreira es originalmente sobre todas las cosas, una cultura. Una práctica cultural familiar, ya que fueron las familias quienes la sostuvieron y transmitieron unos a otros, era el tamborilero con su hijo, con su hermano, hermanas, tíos, tías,primas, sobrinas, nietos y nietas, siempre fue así.No había más de 25 tambores, ya que los ritmos se hacen sin partituras y el "diálogo" entre tambores surge espontáneamente durante la caminata que se hace cuando un barrio visita a otro; en este caso en Montevideo cuando se visitaban entre Cuareim y Mediomundo y viceversa.

Asimismo, se contaba con personajes irremplazables y con un sentido determinado, la mama vieja con un abanicoy el escobero que en sus inicios era quien abría camino a todo el grupo haciendo pases mágicos (no malabarismo, como se cree hoy), para limpiarlo de malos espíritus; y las bailarinas quienes tenían una destreza y elegancia insustituible, lugar que no se compraba con fama, popularidad o dinero -como muchas veces quisieron hacer actrices en Buenos Aires-, sino solo con capacidad.

Del mismo modo que solo los adultos eran quienes podían tocar, los niños se remitían a hacer la fogata, sostenerle el tambor a los adultos, ayudarlos en su construcción, arreglos y afinárselos al fuego. En esta tradición se gestaba la semilla de un tamborilero que aprendía –sin un método escolarizado-, el respeto, el sentido y la especificidad del instrumento; iniciando personalmente su relación con el instrumento.

Pero por sobre todas las cosas, al ir a los orígenes del candombe afrouruguayo –tan diferentes el de ayer y el de hoy- en este caso, es posible entender que detrás de las expresiones culturales, es indefectible la contextualización dentro de un marco histórico que le sea representativo. En este caso en su marca epocal, fue la dictadura militar uruguaya.

--Un camino de exilio

De adolescente militó en la organización trotskista del PRT, que pertenecía a la corriente internacional liderada por Nahuel Moreno, organización simpatizante de la IV internacional, liderada por ErnestMandel. Durante el año 1973 antes de la dictadura es detenido, juzgado y procesado por defenderse de un ataque con armas de fuego que dejó a 3 estudiantes del Liceo José Enrique Rodó heridos de bala; los grupos perpetradores de esta violencia eran bandas parapoliciales.

A raíz de esta marca, estuvo detenido en la cárcel de San José durante 6 meses, y a los 10 días de ser liberado nuevamente es "chupado", desaparecido y sometido a torturas por más de 15 días en la base aérea Boisso Lanza. Fue "legalizado" como detenido por "medidas de Pronta Seguridad", por lo que estuvo en el calabozo incomunicado hasta que fue trasladado a su domicilio encapuchado y esposado; luego de 10 días de esta última liberación sufre otro ataque parapolicial frente a la Universidad de la República, en donde finalmente debe irse de Uruguay a Buenos Aires, donde lo recibe el partido hermano del PRT, el PST de Argentina. Así como Ferreira, muchos otros afrouruguayos debieron salir del país, no sólo por ser militantes de izquierda, sino que a esto se sumaba otra marca identitaria de otredad: la negritud.

En Buenos Aires se aloja en un conventillo conocido como el "Sheraton", donde se encuentra con otros compatriotas afrouruguayos, que recuperándose de a poco, comienzan nuevamente a militar y a tocar en la clandestinidad. Al principio cuando salían a las calles a tocar, cuenta que la gente les tiraba cosas, los maltrataba, porque era cosa "de negros", cosa de "quilombo".

Pero fue en el festejo del mundial del ´76, en que salieron a tocar a las calles –pese a la enmascarada y frívola situación, que ellos exiliados percibían en esa atroz ambigüedad de festejo y muertes-, en donde la sociedad argentina recibió con alegría el candombe, que no hacía pocos años atrás era observado con desconfianza, denunciado a la policía por la abierta discriminación racial que existía; cuenta que "Siempre se salía a tocar, y en ese momento, en el Sheraton recibamos requisas todo el tiempo, y sobre todo las requisas eran a los negros. Y a fines del 77 se llevaron a 15 negros por la calle Rivadavia al trote, pegándoles con los palos y en Corrientes y Callao los pusieron a hacer gimnasia en el medio de la calle, burlándose de ellos. Los tenían después unas horas presos y después los largaban. Era común eso, no había garantía constitucional alguna".

El candombe en la actualidad

Hugo explica que el candombe no es una técnica, sino una cultura, que no es muy vieja, pero tiene 200 años, que es un número importante; y que es algo que no se puede trasplantar ya que los hechos culturales de la vida real, sufren transformaciones constantemente, pero una cosa son las transformaciones de la murga en Uruguay, debido ala dictadura: en relación a las letras y textos, a hacer más ágil la pasada, que después las murgas trataron de hacerlo a modo de espectáculo, todo estaba relacionado y mezclado. La tradición de la murga, el propio murguero la fue modificando, a diferencia del candombe que cambió por las disposiciones de la televisión y todo lo que disponen las multinacionales, el candombe siempre fue un hecho colectivo, no hay partitura. Entonces se juntan 25 tambores, -no más porque se cuadraturan los sonidos-, con ese número se mantiene un ritmo, un sonido, suben, bajan, conversan los tambores y todo desde un aprendizaje a través del tiempo en donde se aprehende la esencia.

Hugo también cuenta que muchos de los tamborileros viejos "descolgaron" el tamboril debido a las intervenciones de las nuevas generaciones de tamborileros que no fueron formados en la escuela natural de candomberos; lo que hizo que se perdiera la identidad cultural de esta manifestación originaria de Montevideo que representaba a la comunidad negra, traída por sus ancestros que vinieron como esclavos a esta ciudad.

Asimismo agrega, que si bien no hubo una sustitución del tamboril, están ante una nueva situación: por un lado la idea de que "hay mayor diversidad", o que hay "nuevos maestros del candombe", o los medios pregonan "este es el resultado de la democratización de la cultura" o "lo que era propiedad de una raza, ahora es patrimonio de la humanidad". Esto último está dictaminado por la ley 4773 que expresa "declárese patrimonio cultural de la ciudad de Buenos Aires el candombe, caracterizado por el toque de tambores denominados Chico, repique y Piano; su danza y su canto creado por los afrouruguayos a partir del legado ancestral africano, sus orígenes, rituales y su contexto social como comunidad".

"Esta legislación no tiene en cuenta la diferencia entre la difusión y el despliegue de los tambores y el conocimiento profundo de la cultura que los contextualiza, con un fuerte sentido histórico y político", agrega el "Hueso" Ferreira.

Para profundizar y problematizar con mayor detalle esta historiacontada por su protagonista –y escuchar ritmos candomberos ejecutados por un especialista-, se invita al público en general a la presentación a realizarse el día 11 de diciembre a las 18hs, en el Liceo Víctor Mercante ubicado en Diagonal 77 Nº 352 entre 4 y 5, ciudad de La Plata.Evento de entrada libre gratuita, a cargo de la Cátedra Libre de Estudios Afroargentinos y Afroamericanos de la Universidad Nacional de La Plata.