| Haciendo enojar a Europa |
| Martes, 17 de Abril de 2012 16:00 |
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Ya lo decía Sarmiento en su célebre (o al menos famoso) Facundo. Planteaba, por aquel entonces, la dicotomía civilización y barbarie, adjudicando todo lo bárbaro a lo nacional, a lo gauchezco, a lo popular, contraponiéndolo con el iluminismo europeo, con el viejo continente que tanto lo enceguecía. Para la generación del '80 la Argentina debía conformarse en base a los estándares europeos, erradicando todo lo que pudiera identificar a esta tierra con sus antepasados indígenas, poblando el país ("gobernar es poblar" decía Alberdi) con gente que habría de ser trabajadora y digna por el sólo hecho de haber nacido en Europa. Principalmente, fue la ciudad de Buenos Aires la que siempre se levantó en contra de todo lo que pudiera tener algún carácter nacionalista respaldado por los sectores bajos y la que se sigue deslumbrando con el viejo continente, hoy en plena crisis económica, aunque el imaginario social lo siga ubicando como el más avanzado en materia social. Entre los líderes populares repudiados por la gran ciudad, Manuel Dorrego, Juan Manuel de Rosas y Juan Domingo Perón se ubican entre los que más urticaria le han dado históricamente a la burguesía de la capital del país, que se jacta de estar entre las metrópolis más importantes de mundo. Y nuevamente aparece la cuestión de mundo. El desplazamiento de la corona espa;ola como colonizadora de estas tierras para establecer lazos inquebrantables con Gran Bretaña, luego lo que durante el menemato habría de llamarse "relaciones carnales" con los Estados Unidos; tiempos en los que el mundo nos quería, nos gui;aba un ojo, se sonreía sabiendo que comerían nuestra carne y se adue;arían de nuestras empresas, de nuestros recursos naturales, con gran parte de la población argentina aplaudiendo las medidas adjudicando que, entonces, habría menos gastos por parte del Estado. ¿Por qué al mundo le conviene gastar y a la Argentina no? ¿Somos más inteligentes por permitir que nos manejen desde afuera? ¿No será que es un negocio millonario para quienquiera que lo administre? Mauricio Macri advirtió que su bloque, el PRO, no votará a favor de esta medida de "recuperación de soberanía", según lo denominó Cristina Fernández de Kirchner. Respaldó su postura alegando que el Estado tendría que invertir millones de dólares para recuperar la petrolera y que no sería conveniente hacer enojar a España. ¿No hace más de 200 años que nos independizamos de la corona? ¿No será que tenemos fuerza suficiente como para hacerle frente a quienes nos quitaron no sólo la petrolera sino infinidad de recursos y hasta nuestra propia libertad durante siglos? El Ministro de Industria español, Juan Manuel Soria, adivirtió que el presidente Rajoy buscará apoyo en Colombia y México, países que se está visitando actualmente. No resulta sorprendente que un gobierno respalde a su propia empresa y quiera tomar medidas (por no decir vengarse) en relación a la expropiación anunciada. Muy por el contrario, sí resulta sorprendente que un político argentino juegue a favor de los intereses extranjeros, sin tener en cuenta, además, las alianzas estratégicas que Argentina mantiene con los países vecinos, sobre todo con Uruguay y Brasil (la presidenta anunció que como aliada petrolera se tendrá en cuenta a Petrobras), ni del apoyo siempre incondicional del presidente Hugo Chávez, de Venezuela. En un momento histórico en que América Latina se haya más unida que nunca, estableciendo lazos cada vez más fuertes a través de la Unasur, el Mercosur, el Alba, entre otros, no hay razón para seguir temiendo a la iluminada Europa. El viejo continente no es el mundo. |

Por Guadalupe Reboredo





