Kirchnerismo y protocolo
Martes, 17 de Abril de 2012 11:11

Por Martín Luengo


Pensar el kirchnerismo en los tiempos que corren es no caer en el sentido común del análisis y desplazarse hacia las acciones y consecuencias. Ésta otra pata del peronismo que llegó a la Rosada con perfil bajo trastocó los cimientos del poder burócrata y fue acogiendo, en parte, a esa generación huérfana que resulto ser hija del neoliberalismo.

La primera imagen muestra a un Néstor Kirchner más bien lugareño, que rompe su propio protocolo, y se sumerge entre las personas que habían confiado su poca esperanza en ese político desconocido. La asunción se gestó con invitados que el imaginario social no habría conjeturado nunca; Así ponía en marcha el trayecto.

Atado a empirismos de la vieja política, supo –y tuvo que- construirse con las alas de una burocracia atada con alambre por las manos de Eduardo Duhalde. Con flaqueza institucional, con más pobres que votos y con la derecha mirando de reojo la situación, atestando desde las editoriales, el ex presidente fue gambeteando obstáculos y creándose bajo sus propios lemas.

Con enfrentamientos lógicos y no tanto como con el MIJD de Castells, hasta la ida y vuelta con los empresarios mediáticos, y el interminable caso Skanska que se perdió en la nada. Todos fueron curtiendo a un kirchnerismo que fue afilando escudos para nuevas embestidas.

En julio de 2008 partir del voto negativo salió ileso de las 125. Algunos opinólogos sostenían que fue un llamado de atención para el Gobierno, de la Rosada constataron lo opuesto. El efecto Cobos se aplacó en las sombras, y con políticas estatales comprometedoras como la AUH, estatización de las AFJP, Y Aerolíneas Argentinas haciendo un revisionismo social fuerte.

El Kirchnerismo se fue alejando de los viejos protocolos que enseñan los acostumbrados manuales de la política. Supo concretar esa teoría de que en ciertos casos nunca existe una tercera posición, la misma que molesta y mucho a la derecha nacional. Varios cobijados como los neutros sociales. El partido neutral es opositor habrá pensado más de uno.

Así consiguió un caudal abrumador de votos en 2011 en el que todavía algunos siguen recalculando. Otra arista es el perfil de kirchnerismo rediseñado que busca Cristina Fernández, una juventud en todos los cargos. Como buena lectora del futuro, pretende desprenderse de los que más de una vez cortaron boleta, y así crear un modelo sólido de leales.

La frase vamos por todos del ex presidente parece ser el motor por entonces del Frente Para la Victoria, frase mal interpretada por algunos constitucionalistas, pero que un gran sector de la sociedad argentina ve con buen gusto. La nacionalización de YPF es una demostración de las consecuencias que siguen vigentes.

 
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