El "Flying Low": Algunos de sus principios
Cultura

Por Mercedes Tonelli de ¿Qué hay en Danza? con la colaboración de Laura San Miguel

"Flying low", "volando bajo" o "vuelo rasante" se denomina a una técnica de movimiento desarrollada en las últimas décadas, que consiste esencialmente en un trabajo con el suelo y la energía corporal de cada uno, para desarrollar una especie de "estado de alerta constante" que permita estimular la velocidad y la potencia de movimiento y reacciones. Es una práctica bastante libre y experimental.

El trabajo vincula al bailarín con el piso, la gravedad, su propio peso y los ejes corporales. El tono muscular debe ir adaptándose en función de lo que cada paso demande, lo cual requiere de un dominio técnico básico del espacio y sus tres dimensiones, además de coordinación motriz para poder seguir las secuencias coreográficas indicadas. El objetivo general está orientado hacia la expresión del cuerpo mediante el uso de la energía necesaria, las habilidades físicas de cada persona y el uso consciente de diversas calidades y dinámicas de movimiento.

El principio teórico del cual se parte es la consideración del cuerpo y el esqueleto a partir de un centro desde el cual se proyectan las extremidades. Su creador trabajó con las ideas de curva, espiral y centro, ya que todos estos aspectos tienen capacidades concéntricas y excéntricas en el espacio. De ese modo, pensaba el cuerpo en constantes combinaciones en espiral, ya sea trasladándose en la sala o manteniéndose de pie. Estas espirales (o torsiones) ayudan mucho a los bailarines en el entrenamiento de piso o al despegarse al ras de la tierra, y el desafío consiste en ir encontrando el eje y la torsión a la vez. Como resultado, se sostiene que esta técnica sirve de impulso al movimiento, tanto en el suelo como en posición vertical, y que además amplía la capacidad interpretativa y auditiva de los bailarines, a la vez que el diálogo corporal al bailar.

Los inicios

Se atribuye la creación de esta práctica a David Zambrano, un bailarín, maestro y coreógrafo venezolano hoy radicado en Holanda. Comenzó a bailar profesionalmente a los 21 años y al sufrir una lesión importante dañó su arco medio, por lo cual llegó a la situación de no poder mantenerse en pie por su cuenta durante seis meses. Durante su rehabilitación aprovechó para investigar acerca del movimiento, y así es como logró desarrollar una técnica que ahora enseña en todo el mundo con gran éxito.

Mientras estudiaba en la universidad, en Estados Unidos, asistía al gimnasio para rodar en las colchonetas como un reptil, fortaleciendo sus arcos y examinando su relación con la tierra, y aparentemente al mismo tiempo entrenaba un maestro de Kung Fu a quien él observaba con interés por la manera en que manejaba los cambios de velocidad de sus movimientos.

De a poco fue mezclando todas las formas de moverse que a él le quedaban cómodas, sumando técnicas de piso, su base de bailarín de salsa y las técnicas graham y cunningham que había estudiado, para incluír las curvas, la tridimensión, el centro y las torsiones, más sus investigaciones sobre el plano medio e inferior del cuerpo y luego, y con todo ello desarrolló un plan de ejercicios que conformaba una una rutina completa de calentamiento. Con el tiempo los espectadores notaron su estilo poco convencional y lo tentaron para que él los entrenara.

Su aporte ha permitido a los bailarines tomar mayor conciencia de la energía que proviene de la tierra y poder aprovecharla. Hoy en día Zambrano es un artista de amplísima trayectoria internacional, y reconocido mundialmente por su don como improvisador. Es por esta razón es que a lo largo de años de enseñanza ha aprendido cómo transformarse a sí mismo para adaptarse a cada clase, entorno, idioma o necesidad, haciendo uso de su experiencia en la improvisación.

Ha actuado y dictado cursos y seminarios con su metodología en más de 40 países del continente europeo, asiático, y americano. Da clases en la actualidad en Amsterdam, en De Theaterschool y fue quien fundó y dirigió artísticamente el Festival de Danza Posmoderna, que estuvo organizado en Venezuela (Latinoamérica) entre 1989 y 1993, evento que ha sido fundamental en el auge alcanzado por la danza experimental en aquel país. Además, participa de la compañía Bolinga, radicada en Amsterdam desde hace algunos años, a la cual el coreógrafo define como "un espacio dinámico de intercambio cultural que busca la conjunción de artistas de múltiples tendencias y especialidades que compartan sus premisas".

Leer mas...

Más información en www.quehayendanza.com.ar

 
Banner

Banner
Banner

Site Meter