| Fin de ciclo en el centro cultural Galpón del Fondo |
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Por Mercedes Tonelli de ¿Qué hay en Danza? El Centro Cultural Galpón del Fondo cerró formalmente el trabajo del año con dos funciones de danza en el teatro Crisoles de La Plata, a sala llena, en las que se vieron diversas propuestas de los grupos y artistas que integran la institución. El ambiente entusiasta era pura alegría y calidez. La última reunión, el 18 de diciembre, comenzó con "Entramadas", el trabajo final de las alumnas de Marisa D´Alessandro, con una estética muy lograda entre el juego de luces y el vestuario simple pero vistoso a la vez, femenino. Jugaron permanentemente con la idea del "entrecruzamiento" expresado en distintas formas, tanto en el espacio como en los movimientos, los roles, las miradas o los elementos utilizados, la música y el silencio; y en ese interesante devenir aprovecharon distintos recursos de la técnica contemporánea como los espirales, la utilización de los pies quebrados, la voz y la dinámica, que contribuyeron a darle un marco muy actual a la obra. Fue una lástima que el público no comprendiera que los silencios eran parte del trabajo y debían respetarse.En cambio, mucha gente se dedicaba a hablar, toser, correr sillas y distraer a quienes intentaban participar de la atmósfera recreada. También se vio "Tríptico", una propuesta de la profesora Leonor Martorell, que si bien mantenía la línea visual contemporánea, presentó una estética más futurista. Con una combinación de luces azules y amarillas, vestuarios uniformes, maquillaje neutro y peinados recogidos, los intérpretes se desplazaban por el espacio en masa, en pequeños grupos o en forma individual, asemejándose a robots inanimados que eran activados con la música. La imagen y la idea coreográfica permitían el lucimiento del conjunto y se vio lograda, con movimientos simples y repetitivos, pero muy bien coordinados. Y como broche de oro se estrenó un work in progress que pretende seguir evolucionando, "Escombros de barro", con dirección general a cargo de Marisa D´Alessandro y artistas invitados. Una sucesión de imágenes cálidas, agradables, teñidas por el lenguaje del folclore y la danza contemporánea, que dejan en el espectador una perdurable sensación positiva. Al compás de músicas bien autóctonas pero modernas, que podrían clasificarse como de rock nacional o folclore moderno, se fueron presentando distintos cuadros de baile, percusión, canto, silencios, que representaban pinceladas de nuestra tierra y nuestro ambiente pero sin caer en banalidades ni soluciones obvias. Los movimientos eran suaves y fluidos pero a la vez precisos y definidos, en los que abundaban rodadas, giros, caídas y pies quebrados, que aportaban calidad al trabajo. Se veía muy bello el contraste de estilos de cada uno de los intérpretes y sorprendieron algunas secuencias coreográficas originales. El maquillaje artístico le dio una impronta estética muy terrestre, muy rural que combinaba de maravillas con el vestuario, y la intervención de los cantantes masculinos fue un detalle intenso que cortó la energía tan femenina de la escena y aportó vigor a la obra. Más información en www.quehayendanza.com.ar |








