La hora de las definiciones

 Por Victor Hugo Morales.

Hace unos meses asisto consternado a la demostración de obsecuencia de muchos políticos hacia el diario Clarín. El Grupo los puede, manejando sus ambiciones y su legítimo deseo de acceder al poder. Pero nadie como Clarín para obtener una contraprestación. Entre otras, que le devuelvan el fútbol que robó durante años a los clubes y a la gente, vía la complicidad de Julio Grondona.

Por eso lancé, por un solo día y a través de la radio, el pedido de que los oyentes enviaran sus comentarios sobre el Fútbol Para Todos. La respuesta fue un tsunami de correos que me pasó por encima; me dio pena que el uso radial de esos contactos minimizara el espectro tan variado que tenía delante de mis ojos en cada mail.

 Decidí entonces hacérselos llegar a Gabriel Mariotto y a Un Caño. Al primero, para que conozca lo que mucha gente dijo espontáneamente y aplique su pasión y capacidad de trabajo a corregir lo que evidentemente tiene defectos de origen. A Un Caño para que hiciese un análisis periodístico bien amplio.

Me han enviado algunos de los puntos salientes del trabajo de mis amigos de la redacción. Surge en los oyentes el daño, a veces irreparable, que el consumo de información sesgada puede generar en una parte de la sociedad. Lo de “el nuevo monopolio”, “el gasto" que el fútbol significa para el Estado, lo que "pagan", las otras "prioridades" (hospitales, escuelas, etc.), la contratación de la productora, la apertura de la pauta publicitaria a los privados, etc. es parte de la manija feroz de los medios ladrones que se habían apropiado del fútbol.

La gente habla por boca de ganso. Sólo sabe lo que el Grupo y sus acólitos le dicen, pero en realidad desconoce el tema y lo vive con ese egoísmo capitalista que provoca sencillamente asco. Eso de "lo que hacen con mi plata, por qué tengo que pagar por otros, que lo liciten", da escalofríos porque son taras espirituales de las que cuesta salir.

 Si lo licitaran (¡ahora lo piensan!), se lo quitarían otra vez a la gente. No estaría mal para el fútbol, para los clubes, pero ya no lo tendrían los que no pueden pagarlo. Porque siendo privado, el fútbol es para los menos. Afuera quedarán los pobres, los ancianos, la gente que vive lejos. Chau integración familiar, proyecto de los más débiles para el ocio del fin de semana. Chau, que se mueran.

 Lo de la pauta para la publicidad privada es una falsa expectativa. Jamás se pagará el futbol con publicidad. O lo pagan los abonados, o lo paga el Estado con la plata con la que antes hacia la publicidad convencional. Punto. No hay alternativas intermedias.

 Si es verdad, en cambio, que el Gobierno debe evitar, hasta por inteligencia, inundar la pantalla con su publicidad. Se nota demasiado. No le sirve el acopio de aire. Debe ir a verdaderas campañas de bien público. La droga, el cigarrillo, el alcohol, la seguridad vial, el sida, el Chagas, el dengue, las gripes...

 Pero una aclaración a los que se quejan de la publicidad estatal: es la misma que se colocaba en Clarín, La Nación y Radio Continental. También era agua para el molino del Gobierno. Pero nadie decía nada porque los que hacían plin caja eran los medios. Es extraordinario observar como pueden hacerle la cabeza a la gente, devorarle el cerebro y hacerle ver lo que ellos quieren, como ellos quieren.

 Lo del “populismo” es una concepción política. Tiene que ver con el odio de algunos al Gobierno. Es otro tema, pero no hace al fondo de la cuestión. Hace diez años que lucho exactamente por lo que se ha hecho. Y no es por votos, más bien. Más de diez años soñando con que se use la plata de "esa" publicidad, o al menos una parte, para que el fútbol fuese lo que poco a poco empieza a ser.

 Porque sí es verdad que el Fútbol Para Todos aún no existe. Que Canal 7 no llega a todo el país. ¿Saben los que escriben desde los pueblos que, en la mayoría de esos pueblos, Canal 7 no entra directo porque los operadores de cable lo impiden para poder hacer su negocio? ¿Se puede ser más ignorante de la realidad?

 Es tarea de este Gobierno, o el que venga, lograr que la TV Pública llegue a cada rincón del país. Pero mientras tanto, ya llega a muchos más millones que antes. Y es cierto que hay que pagar el cable, pero también es verdad que ya no hay que pagar los plus, los famosos “paquetes”. Los que no tenían ni para pagarse una cerveza en un bar y miraban el fútbol desde la vereda de las calles de los pueblos han sido dignificados.

Hay que pelear por el Fútbol Para Todos. Hay que pedirles a los políticos que definan antes de las elecciones qué van a hacer. Que digan ahora si otra vez se lo van a quitar a la gente para dárselo a sus mentores. Que lo anuncien con todos los clarines y se lo banquen. Si es lo justo, que sea ahora y no después. Sólo el que avisa no traiciona.


 Fuente: Nota publicadaa en la Revista Un Caño de Octubre de 2011

 
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